En Bragado, el ingenio político goza de buena salud. Sergio Barenghi, actual intendente peronista, ha demostrado que cuando la creatividad electoral se junta con las encuestas, el resultado puede ser tan sorprendente como previsible: la multiplicación de concejales por vía de candidaturas cruzadas.
El operativo no carece de prolijidad. Según se desprende de datos que circulan en los pasillos del palacio municipal, la mesa chica del oficialismo detectó que la lista “pura” del barenghismo puede meter cómodamente tres concejales. Pero el intendente, hombre práctico y con cierta inclinación a no dejar nada librado al azar, encontró en la aritmética de la política una inquietante pregunta retórica: ¿y por qué conformarse con tres, si se pueden conseguir cinco?
Así nació la maniobra. Primero, en el laboratorio electoral peronista se las ingeniaron para que la nómina de La Libertad Avanza, espacio que en teoría encarna la crítica más feroz al “Estado elefantiásico”, termine encabezada por la peronista Paola Alsina. Un caso que en cualquier manual de civismo se explicaría con la frase: las convicciones están bien, pero los acuerdos suman más votos.
El plan, sin embargo, no se agota ahí. Con la calculadora sobre la mesa y la vista puesta en los números del Concejo Deliberante, había que ir por más. Según pudo saberse, activaron también negociaciones con su socio político Marcelo Elías, referente de Acción para el Desarrollo, cuya reputación ya había tenido roce mediático tras ser mencionado por Hugo Alconada Mon (La Nación) en el célebre caso “Chocolate”. Lo concreto es que, en la práctica, ambos espacios parecen tener más coincidencias que diferencias, sobre todo cuando se trata de sumar bancas.
La frutilla del postre aparece en la lista de “Somos Buenos Aires”, donde, en una jugada que roza el surrealismo electoral, la funcionaria municipal Marcela Comacchio –coordinadora del Espacio de Primera Infancia Rocío de Miel de O’Brien, según consta en la página oficial de la municipalidad– podría ubicarse en el segundo lugar de una nómina integral presentada ante la Junta Electoral.

Así, en una misma elección, el intendente peronista lograría el milagro de colocar cinco concejales propios utilizando tres listas distintas: la oficial, la de La Libertad Avanza (bendecida con sello libertario pero sangre peronista) y la de Somos Buenos Aires, donde asoma su funcionaria Comacchio.
Se dirá que la política es el arte de lo posible. Pero aquí, en Bragado, parece que además es el arte de lo duplicable y triplicable. La pregunta que queda flotando, casi con humor involuntario, es qué dirán de todo esto referentes de otros espacios como Pablo Petrecca, Miguel Fernández y compañía. Aunque, convendría reconocerlo, los disparates tienen la virtud de dejar sin palabras hasta al más experimentado de los opositores.
Al final del día, la verdadera sorpresa no es la operación en sí, sino la naturalidad con que se acepta que, para algunos, las urnas son apenas un tablero donde se reparten fichas, se cambian colores y se mezclan ideologías según convenga. La coherencia ideológica queda para el discurso; los votos, para la ingeniería.
Porque si algo enseña Bragado versión 2025, es que la fidelidad política tiene la consistencia de una bandera en día de viento. Y que para ganar concejales, cualquier alianza vale, incluso aquellas que en la plaza pública jurarían combatir.
Fuente: El censor