Por la justicia Provincial corrupta: En seis navidades en una injusticia total la familia de José Cacere pide una pronta decisión justa de la Corte Suprema

La familia de José Antonio Cácere vive nuevamente la llegada de las fiestas con un sentimiento que mezcla dolor, cansancio y esperanza. Ya son seis navidades consecutivas sin poder sentarse todos juntos a la mesa por una causa judicial cargada de irregularidades que mantiene a José privado de su libertad desde hace más de seis años.

El caso de Cácere —hoy en análisis en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, expediente CSJ 001980/2023-00— presenta múltiples inconsistencias que han sido señaladas por su familia, su defensa y distintos especialistas.
La condena se basó exclusivamente en una pericia realizada solo sobre una fotografía, elaborada por el perito de parte Omar Alejandro Ledesma, quien jamás tuvo acceso al cuerpo ni participó de la autopsia. Ese informe, cargado de supuestos y expresiones hipotéticas, fue utilizado como único fundamento para una sentencia de prisión perpetua.

En contraposición, la autopsia oficial de la Asesoría Pericial de La Plata, realizada por cuatro profesionales forenses, determinó de forma categórica que no había lesiones, golpes ni signos de violencia, y que la muerte del detenido Ariel Canisso fue causada por un edema agudo de pulmón producto de una patología cardíaca preexistente, agravada por el consumo de cocaína y diazepam.

A pesar de esa evidencia científica, el Tribunal Oral N.° 1 de La Plata condenó a José con una votación dividida, ignorando testigos clave —incluido el compañero de celda del detenido—, el legajo fotográfico que demostraba que no tenía lesiones y el certificado médico de ingreso que lo registró sin golpes.

Hoy, con la causa en manos del máximo tribunal del país, la familia de José vive días de ansiedad e incertidumbre.
Las fiestas, que para la mayoría son sinónimo de celebración, para ellos se han transformado en una herida que se renueva cada diciembre.

“Son seis navidades mirando una silla vacía. Queremos recuperar a José, recuperar nuestra mesa, nuestra familia entera”, expresa su entorno.

Este año, sin embargo, la familia abriga un deseo profundo: que la Corte finalmente revise la causa con la objetividad que no tuvo el juicio, reconozca las irregularidades probatorias y ponga fin a una injusticia que destruyó la vida de un padre, un esposo y un trabajador policial.

Con la llegada de las fiestas a la vuelta de la esquina, la familia de José renueva un pedido que también es un ruego:

que esta sea la última Navidad separados.
Que la justicia llegue, y que la mesa familiar pueda volver a estar completa.