Será el 1° de noviembre a las 16 horas
Este sábado 1° de noviembre, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volverá a teñirse de los colores del arcoíris con una de las movilizaciones más masivas y simbólicas del año: la 34ª Marcha del Orgullo LGBTIQ+. Bajo el lema “Frente al odio y la violencia: más orgullo y unidad”, miles de personas recorrerán desde Plaza de Mayo hasta el Congreso en una jornada que, más allá de la celebración, se presenta como un acto de resistencia frente al contexto político actual.
La Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO) definió tres ejes centrales: “El orgullo vence al odio”, “Reparación histórica para personas travestis y trans adultas mayores” y el “Rechazo a los DNU 61 y 62/25”, decretos que representan un retroceso en materia de derechos de género y diversidad. “La comunidad sale a la calle no sólo para festejar, sino para decirle al poder político que no estamos dispuestos a ceder lo conquistado”, afirmaron desde la organización.

Desde temprano, la Plaza de Mayo se transformará en un punto de encuentro con feria, arte y música. Entre los artistas confirmados figuran Ángela Torres, Benito Cerati, Malena Narvay, La Ferni y Buena Mandinga. Luego, a las 16, la columna avanzará por Avenida de Mayo hasta el Congreso, donde continuarán los shows y los discursos políticos. Allí, figuras como Diana Zurco y Franco Torchia conducirán el cierre, que promete ser tanto una celebración como una declaración colectiva de resistencia.
En un escenario donde los discursos antiderechos se amplifican desde espacios institucionales y mediáticos, la Marcha del Orgullo vuelve a recordar que visibilizar también es una forma de protesta: “Cada bandera, cada cuerpo en la calle, es una forma de decir que existimos y que tenemos derecho a una vida digna”, expresó una de las voceras travestis históricas que participará del acto central.

Mientras el gobierno nacional insiste en políticas de ajuste y reducción de programas sociales, el colectivo LGBTIQ+ responde con organización y unidad. El orgullo no sólo es identidad: es política. Y, este sábado, volverá a ser también una trinchera.
En tiempos donde los derechos parecen retroceder y la intolerancia gana micrófono, la 34ª Marcha del Orgullo LGBTIQ+ vuelve a recordarle al país que la diversidad no se negocia. Cada paso, cada consigna y cada cuerpo presente en las calles es una respuesta al miedo y una apuesta por una sociedad más justa, donde amar y ser quien uno es no vuelva a ser un acto de valentía, sino de libertad